The App Economy Is Now ‘Bigger Than Hollywood’ / The Atlantic

The web might be the most important medium in American culture.
Lucy Nicholson/Reuters

What is the major cultural force in America right now? It might just be apps and the web.

While reading a self-laudatory Apple press release, the technology business analyst Horace Deidu found something remarkable: The iOS App Store distributed $10 billion to developers in 2014, which, Deidu points out, is just about as much as Hollywood earned off U.S. box office revenues the same year.

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From a sheer personnel standpoint, then, the App economy is almost certainly bigger than Hollywood. And as Deidu writes, it’s also “easier to enter,” “has wider reach,” and “is growing more rapidly.”


The iOS App Store Versus Hollywood U.S. Box Office

Horace Deidu

To me, that the American app industry may eclipse the American film industry is more interesting for what it means culturally. There’s a growing sense that the products of the sector we usually call “tech” are attaining cultural primacy—the web is the new TV.

What does this feel like? For me, it’s seeing ads for “Clash of Clans” during the Super Bowl, or the thing where cable news talks more about Twitter and Facebook than their users talk about it. It’s where BuzzFeed feels more culturally ubiquitous than MTV. It’s where Nickelodeon introduces a nightly primetime show that literally includes, as a major feature, the viewer watching child stars watching YouTube videos. It’s Grumpy Cat’s Worst Christmas Ever. It’s YouTube stars interviewing the President.

Perhaps this iteration of web-iness-as-culture is only a fad, a symptom of a wider tech bubble. (It’s hard to remember where the MSN in MSNBC first came from.) But as the web slowly weaves its way throughout American culture, we’re going to see stats like this more often.

+ artículo publicado en The Atlantic

Metáforas de la frontera / elblogdefarina

A veces las metáforas nos pueden. Sobre todo si nuestra profesión obliga a que nos entiendan y el tema a tratar es complejo. Entonces recurrimos a simplificar las cosas buscando analogías y trasponiendo ideas y conceptos. En concreto, una de las cuestiones relacionadas con la organización del territorio a la que más solemos recurrir para poder abordar un análisis “asumible” de la realidad, es su subdivisión en unidades. Se hace en planeamiento, se hace en paisaje, se hace en urbanismo. De forma que lo primero que intentamos es trocear el territorio, dividirlo en zonas y, entonces, vamos (trozo a trozo) estudiándolos por separado. Para ello, claro está, resulta necesario establecer límites. Surgen así fronteras, más o menos naturales, que podrían (o no) relacionarse con el concepto que todos tenemos en la cabeza cuando hablamos de fronteras. Es decir, por ejemplo: estados nacionales, autonomías o municipios.

Intentando superar una frontera no metafórica, Melilla  lavanguardia
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Pero esto no quiere decir que no existan fronteras, que no existan bordes que marcan territorios. Y no sólo bordes administrativos o ecológicos, sino también bordes culturales aunque estos tengan mucho de metáfora. El hecho de que Hannerz ponga el énfasis en lo que llama “transnacional” (o global) no quiere decir que esté desapareciendo “lo local”. Es más, en su libro Conexiones transnacionales demuestra que la cultura se produce mediante experiencias personales que se generan localmente. Y que lo global sólo se introduce en lo local si es posible hacerlo comprensible reduciéndolo al ámbito más familiar. De forma que lo local termina imponiéndose a lo global. También parece que los dos extremos en los que puede moverse esta combinación de metaculturas, la homogenización completa y la balcanización extrema, no llegarán previsiblemente a producirse nunca. De lo que no hay duda es que las fronteras administrativas son las más claras y, frecuentemente, las más absurdas. Que las fronteras ecológicas incluyen frecuentemente amplias zonas de transición y que suelen evolucionar de forma lenta, mientras que en el momento actual las fronteras culturales son casi sólo metáforas de fronteras ya que, salvo casos excepcionales, incluyen siempre una mezcla de cultura común y culturas específicas (del lugar o no).
+ artículo publicado en elblogdefarina

The mind and the body of Europe (la mente y el cuerpo de Europa) | el diario.es

Cuando el “presidente saliente” de la Comisión Europea, Jose-Manuel Barroso,  presentaba el pasado 1 de marzo la declaración “ Una Nueva Narrativa Europea” lo hacía delante de Angela Merkel, y acotando su discurso con sonrisas, afirmaba ante la audiencia que lo que quería era lanzar una provocación a los creadores, científicos e intelectuales europeos: “qué pueden hacer ustedes por el “proyecto europeo”?”. El acto y el texto, titulado “La mente y el cuerpo de Europa” (The mind and the body of Europe), tuvieron una timidísima recepción en los medios españoles. Sin embargo, aquel texto fue una apertura oficial de las cortinas de una escena pública europea que lleva mucho tiempo llenándose de debates e ideas muy estimulantes: el papel decisivo que la cultura puede jugar en el desarrollo económico, social y político europeo.

Los debates públicos en Europa tienen una agenda propia. Pocas veces esos debates se filtran en los temas de los sistemas de medios de comunicación de los diferentes países y regiones de Europa, siempre concentrados en otras agendas políticas y mediáticas. Sin embargo, son debates imprescindibles para seguir y comprender muchas de las transformaciones decisivas de nuestros entornos; para comprender, en definitiva, el Zeitgeist, el espíritu de los tiempos.

Estos debates europeos, más ahora en tiempos de elecciones al Parlamento Europeo, giran en torno al rol de Europa en un orden global. La ecología, la energía, la información, la cultura, todos ellos son temas que ocupan esos escenarios públicos de los que hablaba al inicio y que llevan inoculado en ellos el espíritu de los tiempos. Si esta crisis económica, ya bautizada como la Gran Recesión, se mira con distancia, veremos que podría estar significando una gran cesura, un punto y aparte en la Historia de Europa. Lo que se resolvería a la salida de estos años de crisis que golpean asimétricamente pero contundentemente sobre el conjunto del continente, es sin lugar a dudas el rol quiere jugar Europa en el nuevo orden global emergente.

Desde el campo de la cultura se llevan haciendo aportaciones a este debate, que en los últimos tiempos están siendo mucho más rigurosas. No sólo la propia Comisión Europea viene liderando iniciativas de debate de carácter institucional, entre ellas la anteriormente citada, sino que los hilos de debate están empezando a surgir desde lugares otrora inesperados. Por ejemplo están siendo numerosos los manifiestos o declaraciones que desde estructuras representativas de la cultura europea o desde foros de cultura se están lanzando a la opinión pública.

 

Todos estos textos redundan en una idea: llevar la cultura al corazón de la agenda política europea con la convicción de que ésta puede ayudar a resolver problemas sociales, políticos y económicos. Todos reclaman, en términos generales, que la cultura sea utilizada como sector estratégico para salir de la crisis. Explotar las ventajas comparativas que a escala global tiene Europa en materia de cultura ayudaría a posicionar el continente en un mundo donde otros bloques económicos ya están tomando posiciones (Brasil, China, EEUU…).

 

El debate está lleno de matices y aspectos a discutir: el equilibrio entre industrias creativas y creadores; reformulación normativa de la propiedad intelectual para seguir compensando al creador en el paradigma digital de difusión de contenidos; cómo apoyar al tejido creativo y estimular su crecimiento; cómo utilizar los medios del programa Creative Europe de manera más eficaz; la cultura como posible herramienta de política exterior de la UE a falta de otros elementos más sólidos; la cultura como motor de impulso económico de ciudades o entornos desfavorecidos europeos… Todos estos temas están siendo argumentados, contrastados, debatidos y defendidos. Son temas que han dejado de ser minoritarios y de expresión de futuribles; Ahora son reales y conforman ya la agenda de instituciones, lobbies y grupos de opinión.

El Forum d’Avignon es uno de los think tank más consolidados sobre las intersecciones entre cultura y economía. Influyente en la esfera francófona, su motor irradia cada vez más influencia a esferas más amplias. Este foro, a través de su manifiesto Catalyse 2014 “ Reinventar un espacio urbano creativo europeo” reclama un papel central para la cultura en la economía europea. La organización con sede en Bruselas y cada vez más influyente Culture Action Europe ha lanzado una declaración con ocasión de las elecciones europeas en la que reivindica la dimensión social de la cultura y el papel de los creadores como agentes privilegiados para reescribir el pacto social post-crisis.
La European Cultural Foundation, Fundación holandesa dedicada a la difusión cultural en Europa ha conseguido aglutinar alrededor de un texto reivindicativo que se titula “ Dar forma a Europa por medio de la cultura”, a otras organizaciones europeas. Un texto que, de manera analítica, clara y política, marca una agenda en materia de cultura para la próxima legislatura europea (2014-2020).

 

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David Márquez Martín de la Leona

 

+ artículo publicado en el diario.es